En la Argentina sacudió recientemente un caso de tiroteo en un colegio, donde un adolescente de 15 años realizó disparos con arma de fuego contra otros alumnos, uno de ellos falleció. Melissa Sánchez, psicóloga, se refiere a la salud mental de los adolescentes en la actualidad.
El pasado 30 de marzo, en la localidad argentina de San Cristobal, se dio un hecho que dejó a todo el país vecino preocupado por la salud mental de los jóvenes. Ian Cabrera, de tan solo 13 años, falleció tras recibir un balazo por parte de otro adolescente de 15 años, en el baño de la Escuela N° 40 “Mariano Moreno”.
El tirador había ingresado al colegio con un arma oculta en la funda de una guitarra, inició un ataque en los baños (donde falleció Ian) y luego continuó en el patio donde dejó un total de 8 estudiantes heridos.
Hasta el momento, las autoridades investigan si el ataque fue premeditado y si existen factores externos o de acoso escolar (bullying) que pudieran haber detonado la tragedia. Debido a su edad (15 años), el agresor fue declarado no punible por la justicia argentina y fue sobreseído formalmente.

La salud mental de los adolescentes
Hasta donde se sabe, los abogados representantes de la familia del acusado, alegaron que el adolescente estaba bajo un tratamiento psicológico, había tenido algún episodio de autolesiones pero que nunca había manifestado agresividad contra terceros.
Justamente, para hablar acerca de la salud mental de los adolescentes en la actualidad, y tratar de encontrarle alguna explicación a la reacción de este joven de solo 15 años, este medio contactó con la psicóloga infantojuvenil, Melissa Sánchez, quien aseguró que hoy día existe una muy baja tolerancia a la frustración, por parte de los adolescentes.
“Hoy en día, en muchos casos se observa mayor dificultad en la identificación y gestión emocional, baja tolerancia a la frustración y diversas manifestaciones de malestar. A menudo, este malestar no aparece en palabras, sino en conductas, lo que nos invita a mirar más allá de lo evidente y acompañar con mayor sensibilidad y presencia a nuestros hijos”, refirió.
“Hoy en día, en muchos casos se observa mayor dificultad en la identificación y gestión emocional, baja tolerancia a la frustración y diversas manifestaciones de malestar”
“La salud mental, en cualquier etapa de la vida es fundamental, y en la adolescencia adquiere especial relevancia. Se trata de un momento de gran sensibilidad emocional, donde se construyen recursos internos para la vida adulta. Un acompañamiento adecuado no solo previene situaciones, sino que favorece un desarrollo más saludable e integrado”, explicó.
Además, agregó que la adolescencia es un período dentro del ciclo evolutivo caracterizado por profundos cambios físicos, emocionales y sociales. Es una etapa en la que se construye la identidad, se intensifican las emociones y aumenta la necesidad de pertenencia.
En este contexto, “factores como el aislamiento, las dificultades vinculares, el acoso escolar o la falta de espacios de escucha, pueden generar un alto nivel de malestar. En algunos casos, estos sufrimientos no logran ser expresados de manera saludable ni detectados a tiempo”, añadió.
Cómo afrontar los problemas
Según la profesional, desde la presencia adulta disponible, la escucha respetuosa y sin juicio, y la validación emocional, se puede hacer frente a los momentos de frustración que sufren los adolescentes. “Es importante generar espacios donde el adolescente pueda expresarse con confianza, así también, donde los adultos sostengan límites claros y coherentes. Aquí resulta clave el trabajo articulado entre familia, escuela y profesionales cuando sea necesario”.
Algunas recomendaciones
– Promover el diálogo cotidiano, sin minimizar lo que sienten ni desestimar sus experiencias, sino validarlas y acompañarlas
– Estar atentos a cambios en el comportamiento o en el estado de ánimo
– Favorecer rutinas, límites claros y espacios de contención
– Evitar respuestas basadas únicamente en el castigo o la descalificación
– No dudar en consultar con profesionales ante dudas o señales de alerta.
“Y recordar que acompañar a un adolescente no es solo intervenir en lo que hace, sino estar presente para comprender lo que le pasa”.
Fonte: Paraguai.com

