El pasado 20 de mayo, se celebró el Día Nacional de la Inclusión Laboral de las Personas con Discapacidad. Dicha fecha, fue establecida oficialmente mediante la Ley N.° 5.884 con el objetivo de promover la igualdad de oportunidades, la inserción laboral digna y la eliminación de barreras en el ámbito de trabajo.
Según datos oficiales, poco más de 85 millones de personas con discapacidad viven en América Latina, lastimosamente, con cifras injustas que hablan de la exclusión y las barreras que enfrentan las personas con discapacidad, especialmente en el ámbito laboral.
A todo esto, vale mencionar que en Paraguay, aunque la inclusión laboral de personas con discapacidad es un derecho garantizado por ley, su aplicación práctica todavía sigue siendo un desafío pendiente.

Sin embargo, Sol Montiel, directora de Desarrollo de la Fundación Saraki, en entrevista con este medio aseguró que cada vez son más las empresas nacionales que apuestan a la inclusión laboral de personas con discapacidad.
“Hoy vemos que cada vez más empresas en Paraguay se están abriendo a trabajar la inclusión de manera seria y sostenible. En el caso de Fundación Saraki, actualmente contamos con 55 empresas que forman parte de la Red SUMMA, una red de empresas comprometidas con la inclusión”, explicó.
Igualmente, mencionó que “justamente en el marco del Día Nacional de la Inclusión Laboral, 17 empresas fueron reconocidas y certificadas a través de los Sellos ‘Empresa in’ por sus buenas prácticas en distintos aspectos de inclusión, no solamente inclusión laboral, sino también accesibilidad, comunicación inclusiva, trabajo con la comunidad y construcción de culturas organizacionales más diversas”.

50 personas anualmente
La entrevistada, agregó que la Fundación acompaña aproximadamente a 50 personas en procesos de inclusión laboral, por año. “Eso depende mucho también de qué tan abiertas estén las empresas a generar oportunidades reales”, continuó.
Seguidamente, habló del gran impacto que genera en las personas, la inclusión laboral. “El impacto es enorme, porque la inclusión económica transforma vidas. Tener acceso a un trabajo digno permite que las personas tengan independencia, autonomía, participación social y la posibilidad de construir su propio proyecto de vida”.
“Y algo muy importante, es entender que inclusión laboral no significa solamente contratar a una persona con discapacidad. Implica generar las condiciones para que realmente pueda desarrollarse dentro de la empresa”.
“Inclusión laboral no significa solamente contratar a una persona con discapacidad. Implica generar las condiciones para que realmente pueda desarrollarse dentro de la empresa”
En este sentido, se habla de accesibilidad, ajustes razonables, acompañamiento, sensibilización y de construir espacios donde la persona pueda trabajar de verdad, crecer y sentirse parte del equipo.
“Muchas veces, las empresas creen que son procesos demasiado complejos, pero en realidad el paso más importante es animarse a romper la barrera del miedo y dar la oportunidad. A partir de ahí, el acompañamiento y las herramientas se pueden construir en conjunto”, finalizó.

