El hecho ocurrió en la madrugada del viernes. Foto: Robert Burgoing, HOY.

HOY

Los familiares y vecinos de las cinco personas asesinadas en Capiatá relataron que una hora antes del crimen los camaradas del policía asesino lo encontraron en su vivienda “volado” y alucinando, además portando dos armas, pero no lo llevaron a la comisaría. 

La periodista Leticia Acosta, quien es vecina de la familia asesinada, mencionó a Telefuturo que en las 2 de la madrugada de la jornada cuando ocurrió la matanza en Capiatá, el suboficial asesino llamó a la base de la subcomisaría donde llegó a prestar sus servicios para alertar sobre un supuesto intento de robo en su vivienda.

La comunicadora indicó que esto le fue confirmado por los propios agentes intervinientes, quienes fueron hasta el hogar de su camarada y lo vieron, según sus palabras, completamente “volado” y alucinando, portando dos armas de fuego. “Esas fueron las palabras textuales de sus camaradas. Pero no lo llevaron a la comisaría. Alegaron que el agente en ningún momento les dio la espalda y por eso no pudieron desarmarle. Trataron de tranquilizarlo y lo dejaron en su vivienda”, dijo.

Luego de una hora, este mismo suboficial fue hasta la casa de sus víctimas para comenzar la terrible masacre.

Marcelo Romero Caballero, cuñado del policía que mató a toda la familia, también coincidió que los agentes policiales sabían que su colega estaba mal esa madrugada pero que no lo detuvieron. “Yo les responsabilizo a la Policía y al ministro del Interior, Euclides Acevedo, porque sus tayra kuéra hicieron esto”, arremetió. Lamentó que ni la Comandancia ni el Ministerio del Interior se comunicaron con ellos para expresar apoyo en este momento de dolor.

También denunció que, una vez consumado el quíntuple crimen, los policías intervinientes no mostraron predisposición alguna para auxiliar a sus hermanos heridos. “Yo llegué y los policías de lejos nomás miraban, me dijeron que todos ya estaban muertos, pero ni se acercaron a tomar el pulso. Yo atropellé y con los vecinos le sacamos a mi hermana de 18 años en un colchón, a la de 16 no pudimos sacarle pero yo sé que seguía con vida y si los policías ayudaban, iba a sobrevivir”, sostuvo.

A esto se sumó que tuvo que alzar a su hermano de 10 años en sus brazos y arrojarlo en la carrocería de la patrullera, tampoco ningún policía lo ayudó, según aseguró. También, presuntamente, uno de los intervinientes mostró mala actitud a la hora de llegar al hospital, porque había ido a un sitio donde no atendían de urgencia, agregó el joven denunciante.

Cristian Romero Caballero, otro de los 11 hermanos, coincidió que los uniformados miraron de lejos la escena del crimen y no permitían auxiliar a las víctimas. “¿Qué clase de autoridades tenemos? Los policías de lejos miraron, no le fueron a ver a cada uno. A mi hermana nosotros le sacamos en un colchón, ningún policía nos ayudó”, dijo.

“Por culpa de ellos pasó esto, los policías encubrieron porque trabajaban con él. Le sacaron el arma del Estado y le dejaron solo su arma, también (le sacaron) la droga que tenía en su bolsillo. Nosotros vimos eso”, denunció además el familiar.

Por otra parte, ambos hermanos lamentaron que las autoridades locales prometieron hacerse cargo de los gastos del sepelio, pero que a la hora de pagar, tuvieron que desembolsar de sus propios bolsillos. “Todo lo que iba a ser gratis, fue mentira”, dijo Cristian. “A nosotros nos dijeron que se iban a encargar de los costos, pero finalmente nosotros tuvimos que pagar por cada cajón de mis familiares”, aseguró Marcelo.

Para ayudar a la familia, contactar con Marcelo al número (0974) 237-793.

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