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quinta-feira, 3 de setembro, 2026

Mes de prevención del suicidio: “Vivimos en una sociedad hiperconectada pero profundamente solitaria”

El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años en todo el mundo, con una muerte por cada 40 segundos (800.000 personas por año). Por ello, cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio.

Con el ingreso del mes de septiembre, vale mencionar que, además de tratarse del mes de las flores, septiembre también es reconocido mundialmente como el “Mes Amarillo”, por una campaña promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que implementó el Día Mundial para la Prevención del Suicidio cada 10 de septiembre.

Se escogió el amarillo porque en 1994 fue fundado el programa Yellow Ribbon (Cinta amarilla) por los padres y amigos de un adolescente brillante, divertido y amoroso, Mike Emme (1977-1994), quien se quitó la vida cuando no sabía las palabras que decir, o cómo hacerle saber a alguien que estaba en problemas. “No se culpen, mamá y papá, los amo”, había firmado Mike en su carta de despedida.

Hoy se sabe que el suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años. Este mal afecta a la población mundial, pues 800.000 personas se suicidan cada año, representando 11,4 muertes por cada 100 mil habitantes. Se menciona incluso que, se da 1 muerte cada 40 segundos, lo que sería más que las víctimas de guerra o catástrofes naturales.

“Visibilizar el tema es salvar vidas”
Emilia Rojas, psicóloga clínica del Centro Especializado en Psicoterapia, precisamente se refirió al suicidio y a la salud mental, asegurando que “hablar de salud mental y de prevención del suicidio ya no es ahora mismo un debate opcional, sino una urgencia vital en una sociedad que hoy día está hiperconectada pero profundamente solitaria”.

De hecho, la misma refirió que “visibilizar este tema salva vidas porque rompe ese aislamiento de los que sufren en silencio”.

Mes de prevención del suicidio: “Vivimos en una sociedad hiperconectada pero profundamente solitaria”

Contrario al mito popular que dice que la persona contempla el suicidio porque quiere dejar de vivir, la verdad que no es así, según la profesional. “Lo que la persona busca desesperadamente es dejar de sufrir, entonces, se produce un fenómeno psicológico que se llama ‘visión de túnel’, un dolor interno insoportable, una angustia súper abrumadora que agota, una sensación de carga, un vacío total de pertenencia y la mente se bloquea ante soluciones alternativas”.

Señales de alerta que no debemos de dejar pasar
La señales de alerta clave suelen ser directas e indirectas, explica la entrevistada. “Desde expresiones como ‘ya no aguanto más’, despedidas inusuales, está también lo conductual como regalar cosas valiosas, desatender el autocuidado, las personas se aíslan totalmente de su círculo social, y después de todo esto suele venir también una fase de calma repentina, una etapa de profunda depresión, una serenidad inexplicable, lo que suele ocurrir cuando la persona ya ha tomado la decisión y siente alivio por terminar el ‘tormento’”.

Por otro lado, el suicidio rara vez responde a una sola causa, es un desenlace multifactorial. Desde pérdidas de algún ser querido, rupturas amorosas traumáticas, pérdida del empleo, una depresión clínica, un trastorno bipolar, por trauma, por acoso, abuso físico, violencia familiar, desesperanza económica y hasta la falta de techo y sustento básico.

“Aunque existe un avance en tema del suicidio y la salud mental, el tabú sigue muy presente, con ideas muy distorsionadas como que buscar terapia es para débiles, que el que habla de suicidio solamente quiere llamar la atención, y ese miedo a ser juzgado y catalogado de ‘loco’ es precisamente lo que impide pedir ayuda a tiempo”.

“El tabú sigue muy presente, con ideas muy distorsionadas como que ‘buscar terapia es para débiles’, que ‘el que habla de suicidio solamente quiere llamar la atención’, y ese miedo a ser juzgado y catalogado de ‘loco’ es precisamente lo que impide pedir ayuda a tiempo”

Emilia Rojas, psicóloga clínica del Centro Especializado en Psicoterapia

El impacto de una intervención a tiempo es sumamente importante. La escucha activa, desactiva las crisis inmediatas. Escuchar sin juzgar, sin dar consejos simplistas, validar el dolor y nombrar el suicidio abiertamente, eso no da ideas, sino que aliviana la angustia. Y la ayuda profesional es clave, la psicoterapia y la psiquiatría nos permite tratar los trastornos de base, desafiar las distorsiones cognitivas y nos da estrategias de afrontamiento reales.

Nadie tiene que cargar solo con un dolor insoportable. Tener un puente de empatía y derivar a tiempo a un profesional cuando tenemos una persona que está en riesgo, marca la diferencia entre la vida y la muerte.