El Ing. Cesar Ruiz Díaz, uno de los tres sobrevivientes del aterrizaje forzoso realizado por una avioneta en territorio chaqueño, relató los minutos de terror.
21/06/2018 05h50 – Pedrojuandigital
Las tres personas que tripulaban la avioneta monomotor que capotó el sábado pasado en una estancia del noroeste chaqueño, no sufrieron más daños físicos que algunos hematomas, rasguños y traumatismos leves, pero sí un gran susto, según relató uno de ellos.
El Ing. César Ruiz Díaz, quien iba a bordo de la aeronave, en compañía del topógrafo Carlos Mieres y el piloto del avión Carlos Lima, relató a la 660 los pormenores del percance. “Despegamos de la estancia a las 08:05 y unos minutos después de empezar el vuelo escuchamos unos ruidos raros en el motor. Nos quedamos callados por un rato y luego Mieres le preguntó al piloto lo que estaba pasando, este le respondió que el motor iba a parar. Después de otro rato de silencio, volvió a preguntar y Lima le contestó – vamos a caer – así mismo le respondió”, manifestó en el escalofriante inicio de su relato.
“Íbamos de izquierda a derecha y el piloto trataba de serenar y manejar el avión, hasta que logró aterrizarlo en un claro, porque si caíamos en el bosque otra hubiera sido la historia”, señaló Ruiz Díaz, quien contó que antes de llegar a tierra, él se protegió la cabeza con ambas manos y se tiró al asiento, sintiendo luego los golpes al impactar el avión contra una especie de hondonada.
“El habitáculo de la avioneta se llenó de polvo y el piloto gritó que saliéramos rápido, por el riesgo de alguna explosión. Yo salí, luego vi a Mieres con medio cuerpo afuera, en ese momento pensé que falleció, pero después habló y pidió que lo liberáramos de su cinturón. Lo ayudamos a salir y posteriormente nos abrazamos entre los tres y ahí pareció que reaccionamos”, manifestó el sobreviviente.
Posteriormente, los tres hombres caminaron, ayudados por un sistema de GPS con el que contaban, hasta que se encontraron con tres jinetes, quienes los ayudaron a llegar a la estancia Karapacha´i, dentro de cuyos límites se produjo el aterrizaje. Ahí llegaron ya crca del mediodía y pudieron tener comunicación con sus familiares.
Las tres personas fueron a realizar un trabajo de peritaje topográfico en la estancia Cebú Raity, ubicada aproximadamente a 170 kilómetros al noroeste de Fuerte Olimpo y el percance se produjo cuando emprendían el viaje de regreso.


