El crecimiento y desarrollo de los niños es una responsabilidad compartida entre las familias, el sistema educativo y el ámbito de la salud. Sin embargo, cuando existe una condición del neurodesarrollo —como el trastorno del espectro autista (TEA)— el acompañamiento profesional se vuelve determinante para potenciar habilidades y favorecer la autonomía.
En este contexto, la terapia ocupacional emerge como una herramienta fundamental que, pese a su impacto, aún resulta poco conocida y aplicada de manera sistemática en el país.
¿Qué es la terapia ocupacional y por qué es importante?
La terapia ocupacional es una disciplina de la salud orientada a promover la independencia funcional de las personas a lo largo de la vida. Su intervención abarca aspectos físicos, cognitivos, sensoriales y emocionales, con el objetivo de que cada individuo pueda participar activamente en sus actividades cotidianas.
En la infancia —y particularmente en niños con TEA— esta especialidad cobra un rol central, ya que trabaja sobre habilidades esenciales para la vida diaria: alimentación, vestido, higiene personal, comunicación funcional, juego, regulación emocional y participación social.
Intervención temprana: empezar desde los primeros meses
La licenciada en Terapia Ocupacional, María “Male” Ramos, explicó que el abordaje puede iniciarse desde el nacimiento, a partir de la observación de los hitos del desarrollo durante los controles pediátricos. La detección temprana de señales de alerta permite diseñar intervenciones oportunas y personalizadas, lo que incrementa las posibilidades de progreso en el desarrollo del niño.
En diálogo con Canal GEN y Radio Montecarlo, la profesional destacó que la terapia ocupacional se apoya, además, en el uso de tecnologías asistivas y adaptaciones que facilitan la participación del niño en su entorno familiar, escolar y social.
El juego como principal herramienta terapéutica
Uno de los pilares de la terapia ocupacional infantil es el juego. Lejos de ser solo una actividad recreativa, el juego se convierte en un recurso terapéutico estratégico. “A través de propuestas lúdicas se puede estimular que el niño coma de manera más autónoma, se vista solo, se cepille los dientes, aprenda rutinas y desarrolle mayor independencia”, señaló Ramos.
Este enfoque permite que el aprendizaje se dé en un contexto significativo y motivador, respetando los intereses, tiempos y particularidades de cada niño.
Un abordaje integral y personalizado
La terapia ocupacional no se limita exclusivamente al TEA. Su campo de acción incluye distintas discapacidades y condiciones del desarrollo, con planes de intervención ajustados a las necesidades específicas de cada caso. En el espectro autista, donde existen diferentes niveles de apoyo, el trabajo se adapta a las fortalezas y desafíos individuales.
“La condición es permanente, pero las habilidades pueden mejorar significativamente. El rol del profesional es brindar herramientas tanto al niño como a la familia para favorecer su autonomía y calidad de vida”, explicó la especialista.
El rol de la familia y la sociedad
Además del trabajo clínico, los terapeutas ocupacionales destacan la importancia del compromiso familiar y social. La capacitación de padres y cuidadores resulta clave para sostener los avances en el hogar y en otros entornos. Asimismo, se hace un llamado a la comunidad a promover una mayor accesibilidad, inclusión y empatía, mediante acciones simples como el uso de identificaciones, adaptaciones en espacios públicos y una mirada más informada sobre el TEA.
Si bien se dieron pasos importantes, los profesionales coinciden en que aún queda un largo camino por recorrer para consolidar una sociedad más inclusiva, donde todos los niños tengan las mismas oportunidades de desarrollo y participación.
Un apoyo que transforma realidades
La terapia ocupacional infantil representa mucho más que una intervención clínica: es un acompañamiento continuo que busca potenciar capacidades, fortalecer la independencia y mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias. En el caso del TEA, su aporte resulta decisivo para construir trayectorias de desarrollo más autónomas, participativas e inclusivas.
Fonte: Paraguay.com

