Se despide el “febrerismo”: la regularización escolar se adelanta a diciembre

El sistema educativo paraguayo se encamina a un cambio de fondo en la forma de cerrar el año académico. A partir de esta modificación impulsada por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), los exámenes de regularización para estudiantes que no alcanzaron los objetivos mínimos en determinadas asignaturas dejarán de realizarse en febrero y pasarán a rendirse en diciembre.

La decisión busca ordenar los tiempos pedagógicos, administrativos y emocionales que rodean el proceso educativo.

El anuncio fue realizado por el ministro de Educación, Luis Ramírez, quien explicó que el nuevo esquema permitirá contar antes de finalizar el año con la nómina definitiva de alumnos promovidos al siguiente grado o curso. Esta información resulta clave para la planificación del año lectivo siguiente, especialmente en lo relacionado con la provisión de kits escolares y la ejecución de programas de asistencia alimentaria como Hambre Cero.

De acuerdo con lo señalado por el titular del MEC, los estudiantes que no hayan aprobado una o más materias durante el desarrollo del año dispondrán de un período aproximado de 15 días para reforzar contenidos y rendir los exámenes correspondientes en diciembre. Este lapso se aprovechará mientras los docentes aún se encuentran en funciones dentro de las instituciones educativas, evitando así la necesidad de reactivar estructuras administrativas y pedagógicas durante el receso de verano.

Impacto en la planificación educativa y familiar

Uno de los ejes centrales de la medida es la previsibilidad. Con los resultados definidos antes de fin de año, las familias podrán realizar la inscripción de sus hijos con mayor claridad y sin demoras. Desde el MEC destacan que esto permitirá un inicio de clases más ordenado, ya que se conocerá con anticipación la cantidad real de estudiantes que asistirán a cada institución, optimizando la distribución de recursos humanos y materiales.

Además, la eliminación de los exámenes de febrero apunta a reducir situaciones de inequidad. En muchos casos, las familias debían reorganizar vacaciones, asumir costos adicionales de apoyo escolar o enfrentar dificultades logísticas para que los estudiantes rindan en pleno verano. El nuevo calendario busca minimizar estos obstáculos y fortalecer la continuidad del proceso educativo.

El ministro Ramírez señaló que esta primera experiencia se implementará en diciembre de 2026 y manifestó una expectativa positiva respecto a los resultados. “Creemos que va a generar un impacto favorable en los estudiantes, tanto en lo académico como en lo emocional, porque se evita prolongar la incertidumbre”, expresó en declaraciones radiales.

Menos estrés, más cierre emocional

Otro de los argumentos que sustenta la decisión tiene que ver con la salud emocional de los estudiantes. Tradicionalmente, quienes debían rendir en febrero transitaban las vacaciones con una carga de ansiedad y presión constante, lo que impedía un descanso real. Al trasladar las evaluaciones a diciembre, el MEC sostiene que se favorece un cierre más saludable del año lectivo.

Desde la cartera educativa explican que el objetivo no es endurecer las exigencias, sino acompañar de manera más efectiva a los alumnos que presentaron dificultades. El enfoque apunta a una evaluación que cierre procesos, y no que los prolongue innecesariamente.

El inicio del próximo año lectivo, recordaron, está previsto para el lunes 23 de febrero, lo que permitirá que el período de vacaciones sea realmente destinado al descanso y a la recreación.

La opinión de una especialista: beneficios y desafíos

Para analizar el alcance de esta medida desde una perspectiva técnica, la psicopedagoga María Fernanda López, especialista en orientación educativa y procesos de aprendizaje, consideró que el cambio puede marcar una diferencia positiva si se implementa con el acompañamiento adecuado.

“Desde el punto de vista cognitivo y emocional, cerrar las evaluaciones en diciembre es más saludable. El estudiante necesita sentir que el año termina, que hay un cierre claro. Cuando una materia queda pendiente para febrero, esa sensación de cierre no existe y el descanso se ve afectado”, explicó.

La profesional señaló que el corto período de preparación puede ser incluso más efectivo. “Los contenidos están más recientes y el rol del docente es clave para guiar ese repaso. No se trata solo de tomar un examen, sino de identificar qué falló durante el año y trabajar específicamente sobre eso”, indicó.

No obstante, López advirtió que el desafío estará en garantizar igualdad de oportunidades. “Es fundamental que todas las instituciones cuenten con estrategias de apoyo, tutorías o refuerzos pedagógicos. Si el proceso se limita solo a evaluar sin acompañar, se corre el riesgo de repetir viejas falencias con un calendario distinto”, sostuvo.

Finalmente, la especialista remarcó que la medida también puede tener un impacto positivo en la autoestima escolar. “Cuando el estudiante resuelve su situación antes de las vacaciones, comienza el nuevo año con mayor seguridad y motivación. Eso, a largo plazo, incide directamente en la permanencia y el rendimiento escolar”, concluyó.

Fonte: Paraguay.com