El verano se instala con temperaturas cada vez más intensas, que en muchos puntos del país superan los 35 grados y alcanzan sensaciones térmicas cercanas a los 40 °C. Frente a este escenario, el aire acondicionado se convierte en un recurso fundamental para aliviar el calor. No obstante, su uso inadecuado y prolongado puede derivar en distintos problemas de salud, entre ellos las infecciones respiratorias conocidas como “gripe o resfriado de verano”, según advierten especialistas del IPS.
La combinación de calor extremo, elevada humedad y exposición constante a ambientes cerrados y climatizados genera condiciones propicias para la circulación de virus respiratorios. Durante esta época, es frecuente que viviendas, oficinas y locales comerciales mantengan los equipos a temperaturas muy bajas, incluso por debajo de los 18 °C, lo que provoca un marcado contraste con el ambiente exterior.
La doctora Geraldine Duarte, del Área de Prevención y Control de Infecciones del Hospital Ingavi del IPS, explicó que si bien los cuadros gripales son más habituales en invierno, también pueden aparecer durante el verano. “El llamado resfriado de verano existe y está directamente relacionado con ciertos hábitos estacionales, especialmente el uso excesivo del aire acondicionado y los cambios bruscos de temperatura”, señaló.
El impacto de la climatización en el organismo
De acuerdo con la especialista, la exposición prolongada a sistemas de climatización a temperaturas muy bajas debilita las defensas naturales del organismo. Al pasar constantemente de un ambiente caluroso a uno frío, las mucosas respiratorias se vuelven más vulnerables, lo que facilita el ingreso de virus que afectan nariz, garganta y vías respiratorias superiores.
Además, muchos espacios cerrados con aire acondicionado presentan una ventilación limitada, situación que favorece la concentración y transmisión de agentes infecciosos. Por este motivo, el uso intensivo de estos equipos se posiciona como uno de los factores más frecuentes asociados a cuadros respiratorios en verano.
En cuanto a los síntomas, no existen diferencias significativas entre un resfriado invernal y uno estival. En ambos casos se presentan congestión nasal, dolor de garganta, tos, malestar general y, en algunos casos, fiebre leve. El periodo de incubación suele ser de entre 48 y 72 horas, con una duración aproximada de una semana. Sin embargo, durante el verano estos cuadros resultan más incómodos, ya que obligan al reposo y al consumo de bebidas calientes en plena temporada de altas temperaturas.
Cómo usar el aire acondicionado de manera adecuada
Los especialistas coinciden en que el aire acondicionado no es perjudicial por sí mismo, sino que los problemas surgen cuando se utiliza de forma incorrecta. Una de las recomendaciones principales es mantener la temperatura del equipo entre 22 y 24 °C, lo que permite refrescar el ambiente sin generar un choque térmico excesivo con el exterior.
Asimismo, se aconseja evitar el flujo directo de aire frío sobre el cuerpo, especialmente en el rostro, cuello y pecho. Para ello, se puede orientar las rejillas hacia el techo o utilizar la función de oscilación del equipo. También es importante apagar el aire acondicionado o regular su potencia durante la noche, ya que el descenso natural de la temperatura ambiente reduce la necesidad de una climatización intensa.
Otro aspecto clave es el mantenimiento periódico de los equipos. La limpieza regular de filtros ayuda a evitar la acumulación de polvo, hongos y bacterias que pueden ser expulsados al ambiente y afectar las vías respiratorias. Los especialistas recomiendan limpiar los filtros al menos una vez al mes durante los periodos de uso frecuente.
Además, se sugiere ventilar los ambientes al menos una vez al día, incluso en jornadas de mucho calor, para renovar el aire y disminuir la concentración de virus y contaminantes en espacios cerrados.
Medidas de prevención para la gripe de verano
Para reducir el riesgo de infecciones respiratorias, desde el IPS recuerdan la importancia de mantener hábitos saludables. El lavado frecuente de manos sigue siendo una de las principales medidas de prevención, ya que muchas infecciones se transmiten por contacto con superficies contaminadas.
También se recomienda evitar los cambios bruscos de temperatura, no consumir bebidas excesivamente frías o muy calientes, mantener una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras, aumentar la ingesta de líquidos y realizar actividad física de manera regular.
“Cuidar estos aspectos contribuye a fortalecer el sistema inmunológico y disminuye el riesgo de enfermar durante el verano”, destacó la doctora Duarte.
Panorama sanitario actual
A pesar de tratarse de una estación habitualmente asociada a una menor circulación de virus respiratorios, los centros asistenciales registran un comportamiento inusual. Según el último informe del sistema de Vigilancia de la Salud, en la semana más reciente se reportaron 16.323 consultas por afecciones respiratorias a nivel país, lo que representa un incremento del 19 % con relación a la semana anterior.
Entre los virus identificados figuran rinovirus, SARS-CoV-2, parainfluenza, influenza A (H3N2), metapneumovirus, virus sincitial respiratorio, influenza A no subtipificado e influenza B. Ante este escenario, las autoridades sanitarias insisten en la prevención y en el uso responsable del aire acondicionado como una herramienta clave para atravesar el verano sin comprometer la salud.

