¿Prohibir o educar? El dilema de las redes sociales en menores

El Gobierno de España avanza en la elaboración de una nueva legislación destinada a reforzar la protección de niños y adolescentes en internet. La propuesta central establece los 16 años como edad mínima para registrarse en redes sociales, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Juventud e Infancia ante la creciente preocupación por los efectos psicológicos, sociales y educativos del entorno digital.

La medida surge atendiendo a que el acceso temprano a teléfonos inteligentes y plataformas digitales es cada vez más común. Estudios recientes en el ámbito educativo indican que muchos menores comienzan a usar redes sociales antes de los 12 años, exponiéndose a riesgos como el ciberacoso, la adicción a la pantalla, la desinformación y contenidos inapropiados.

Una ley para frenar los riesgos digitales

El anteproyecto de ley contempla no solo la restricción de edad, sino también:

• Sistemas de verificación de edad más estrictos en plataformas digitales

• Herramientas de control parental obligatorias y gratuitas

• Mayor responsabilidad legal para empresas tecnológicas

• Programas educativos de concienciación digital en escuelas

Desde el Ejecutivo se sostiene que la norma busca “garantizar un desarrollo saludable en el entorno digital” y reducir la exposición temprana a dinámicas perjudiciales como la comparación social constante o la dependencia de la validación virtual.

La voz de un experto: “No es solo prohibir, es educar”

Para comprender mejor el impacto de esta propuesta, consultamos al psicólogo infantil Javier Urra, especialista en conducta juvenil y ex defensor del menor en Madrid.

“Las redes sociales no son en sí mismas negativas, pero su uso precoz y sin supervisión puede afectar seriamente al desarrollo emocional”, explica Urra.

“Vemos cada vez más casos de ansiedad, baja autoestima, problemas de sueño y dependencia digital en niños muy pequeños. Limitar la edad es una buena medida, pero debe ir acompañada de educación digital tanto para menores como para padres.”

El especialista subraya que el cerebro adolescente aún está en formación y es especialmente vulnerable a los estímulos de recompensa inmediata que generan plataformas como TikTok, Instagram o videojuegos sociales.

“El problema no es solo el contenido, sino la dinámica de consumo constante. Los jóvenes buscan aprobación a través de ‘likes’ y comentarios, lo que puede condicionar su identidad y bienestar emocional.”

Opiniones divididas en la sociedad

Mientras muchos padres y docentes celebran la iniciativa como una herramienta necesaria de protección, otros sectores alertan sobre posibles dificultades prácticas:

• ¿Cómo verificar la edad sin vulnerar la privacidad?

• ¿Podrían los menores migrar a plataformas no reguladas?

• ¿Se corre el riesgo de prohibir sin educar adecuadamente?

Algunos expertos en tecnología abogan por combinar regulación con alfabetización digital desde edades tempranas, enseñando a los niños a identificar riesgos, gestionar su tiempo en pantalla y desarrollar pensamiento crítico.

Un debate que trasciende fronteras

España no está sola en esta discusión. La Unión Europea permite a los países fijar límites de edad para el uso de servicios digitales, y varias naciones analizan restricciones similares ante el aumento de problemas de salud mental juvenil vinculados al uso excesivo de redes sociales.

Fonte: Paraguay.com