Cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Obesidad. En el país, los datos sobre exceso de peso son preocupantes y hablan de que el problema inicia ya en edades muy tempranas.
Es sabido que la obesidad es una enfermedad crónica caracterizada por un exceso de grasa corporal, que puede afectar la salud y aumentar el riesgo de enfermedades no transmisibles como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión y ciertos tipos de cáncer.
Por ello, cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Obesidad, buscando sensibilizar sobre el impacto de esta enfermedad y promover acciones para su prevención y tratamiento. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 2.500 millones de adultos presentan exceso de peso en todo el mundo, de los cuales 890 millones viven con obesidad.

La obesidad en Paraguay
A nivel Paraguay, según el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS), 6 de cada 10 adultos presentan exceso de peso, mientras que en cuanto a menores, 1 de cada 3 niños y adolescentes tienen exceso de peso. Finalmente, otro dato preocupante es que anualmente unos 2.600 paraguayos fallecen por enfermedades asociadas al sobrepeso.
Estos últimos datos evidencian que el problema de la obesidad inicia en edades tempranas, por lo que se requiere acciones sostenidas de promoción de salud y prevención. Melissa Sánchez, psicóloga infantil, precisamente hace referencia al impacto que puede tener en niños, la obesidad.
“La obesidad infantil no es únicamente una cuestión física, también tiene un fuerte impacto emocional y social. Muchos niños y adolescentes con sobrepeso experimentan burlas, aislamiento, dificultades en la autoestima y sentimientos de vergüenza o culpa, y esto puede derivar en ansiedad, tristeza, rechazo hacia su propio cuerpo e incluso conductas evitativas, como no querer participar en actividades. Lo que afecta el vínculo social y familiar”, explicó la profesional.
“La obesidad infantil no es únicamente una cuestión física, también tiene un fuerte impacto emocional y social”
La comida y un vínculo emocional durante la niñez
Sánchez, toca igualmente un tema que muchos padres suelen desatender, y es que en la infancia el vínculo con la comida suele estar atravesado por lo emocional, donde comer puede convertirse en una forma de regular angustia, aburrimiento, enojo o el estar solo, cuando no existen otras herramientas de gestión emocional.
Para ello, dejó algunos tips de cuidado y prevención, como: “No usar la comida como premio o castigo, pues asociar la comida a lo emocional puede reforzar hábitos poco saludables. Es importante ayudar al niño a identificar lo que siente y ofrecer otras formas de regularse (hablar, jugar, moverse, dibujar)”.
“El trabajo en conjunto es construir hábitos. Los cambios deben ser familiares, incorporar caminatas, juegos al aire libre y comidas más equilibradas como rutina compartida, sin imponer ni señalar al niño como ´el problema”.
Finalmente, se refirió a la importancia de una ayuda profesional, además del soporte familiar.
“La búsqueda de ayuda profesional muchas veces es fundamental para orientar el proceso a seguir. Pero, es igualmente importante que a nivel familiar evitemos etiquetas y comentarios sobre el cuerpo de los niños, no reforzar apodos, comparaciones ni críticas, el foco debe estar en la salud y el bienestar, y no en el peso ni en la apariencia”.
“No usar la comida como premio o castigo, pues asociar la comida a lo emocional puede reforzar hábitos poco saludables”
Abrazar hábitos más saludables
El MSPBS, que incluso habla de la obesidad como una “epidemia”, invita empezar a incentivar los hábitos saludables desde temprana edad, por lo que recomienda:
-Consumir a diario frutas y verduras de estación (al menos 5 porciones en total).
-Beber agua, como mínimo, de 8 a 10 vasos al día.
-Realizar 60 minutos de actividad física por día (caminatas, paseos en bici, práctica deportiva).
-Disminuir el consumo de bebidas azucaradas, como gaseosas, jugos azucarados y bebidas energizantes.
-Limitar el consumo de productos ultraprocesados, comidas rápidas, frituras, embutidos y alimentos con alto contenido de sal y grasas saturadas.
-Limitar el tiempo frente a las pantallas (TV, computadora, celular, tablet, videojuegos).

