Recientemente, una institución educativa del Barrio Trinidad decidió prohibir los álbumes y figuritas entre sus alumnos, alegando que son “elementos distractivos”. Sin embargo, una reconocida economista asegura que son todo lo contrario, pues funcionan como herramienta de aprendizaje sobre negocios y hasta enseñan a tolerar la frustración.
La fiebre mundialista está fuertemente impregnada en todos los amantes del fútbol; sin embargo, los más pequeños viven esa misma algarabía mediante los álbumes y figuritas, incluso en todo el mundo.
Ahora, existe una especie de versus entre quienes piensan que intentar completar un álbum es una distracción para los niños, y quienes ven como una oportunidad para que aprendan más sobre los países participantes, incluso del suyo.
Días atrás, un colegio del Barrio Trinidad de Asunción, prohibió totalmente que sus alumnos lleven figuritas del Mundial, alegando que las mismas distraen la atención durante las clases.
Sin embargo, la reconocida economista Gloria Ayala Persona, defendió el hecho de que los más pequeños dirijan su atención a las figuritas, asegurando que se trata de una forma de aprender a negociar, lo cual les servirá durante toda su vida.

Aprenden sobre oferta y demanda
“No le compres figuritas del Mundial a tu hijo, no, probablemente sea el primer negocio que haga en su vida”, es lo que menciona la profesional, en un video que compartió en sus redes, y en el que explica cuanto sigue:
“Mientras muchos adultos recién a los 30 empiezan a entender de negocios, hay chicos de 8 o 9 años, que están aprendiendo sobre oferta y demanda, en el recreo (con las figuritas)”, agrega.
Además, explica cómo se va dando el negocio. “Uno especula, otro guarda las más difíciles, otro cambia tres comunes por una que todos quieren, y sin darse cuenta, aprenden algo clave: valor no es lo mismo que precio. El valor es equivalente a cuanto alguien desea tener algo, y qué está dispuesto a ofrecer por ello”.
La estratega de bienestar financiero y legado, incluso asegura que “las figuritas enseñan más de cómo funciona el mercado que muchas clases de economía, porque cuando una es difícil de conseguir, sube el valor; y cuando todos la tienen, no vale nada. Y cuando a alguien le faltan dos para completar el álbum, negocia desesperado. Eso no es solo un juego, es un entrenamiento social”.
Tolerancia a la frustración
Finalmente, la profesional aseguró que intercambiando figuritas, genera habilidades que a los niños de hoy les servirán durante toda su vida. “¿Qué aprenden los niños? Aprenden a negociar, a vender, a tolerar la frustración, a detectar oportunidades, a entender qué quiere el otro. O sea, habilidades para toda la vida, y que le permitirán ser los mejores negociadores, los mejores vendedores, empresarios e inversores”.
“Capaz, el problema es que durante años pensamos que los negocios eran malos, cuando en realidad, casi todos aprendimos a negociar jugando”, sentenció.

