El 12 de septiembre se conmemoró el Día Internacional de Acción contra la Migraña, enfermedad que afecta a más de 1.000 millones de personas en todo el mundo y es la tercera afección más común del planeta.
“La migraña es una enfermedad neurológica compleja, y me gustaría remarcarlo así. Porque cumple criterios de enfermedad y no es simplemente un dolor de cabeza”, es lo que empieza mencionando el doctor Pablo Sosa, médico neurólogo, en referencia a la afección que muchos sufren durante casi toda su vida.
De hecho, el profesional explica que “los episodios de las personas que la padecen suelen ser intensos, con limitación para realizar las actividades cotidianas. En ocasiones con náuseas, mucha sensibilidad a la luz, los sonidos, olores, en algunos casos con síntomas visuales o sensitivos denominados auras”.
Aparece principalmente durante la adolescencia
El profesional agrega que “puede comenzar en la infancia o adolescencia, pero su mayor impacto lo vemos en la edad adulta joven, entre los 20 y 50 años. Justamente porque es en esta etapa de mayor actividad laboral, familiar y social en la que interfiere con una calidad de vida normal”.
Además, existe una relación de predisposición familiar; o sea, si una madre o padre ha tenido migrañas frecuentes, es más probable que se manifieste en los hijos. Por otro lado, existen asociaciones hormonales en las mujeres o fluctuaciones diferentes entre pacientes, que dependen del estado de ánimo, sobrecarga mental o laboral, el descanso no reparador, entre otras.

¿Existe una forma de prevención de la migraña?
Según el profesional, existen varias formas de evitar que aparezcan las crisis o disminuir la frecuencia de las migrañas:
-Es fundamental mantener horarios regulares de sueño y alimentación.
-Una rutina de actividad física.
-Adecuada hidratación.
-Evitar los disparadores que cada uno puede identificar como causante de sus crisis.
El tratamiento más adecuado
“El tratamiento más adecuado es la prevención de crisis en los pacientes que ya cuentan con el diagnóstico”, menciona el médico. Y en este aspecto, mientras más severa es la enfermedad, más estricto se recomienda ser con las medidas no farmacológicas y con la selección de medicaciones, tanto los analgésicos para el momento del dolor como para los fármacos preventivos.
“Un punto importante es también el registro de los progresos, un calendario de cefaleas. Y evitar el sobreuso de analgésicos, porque el dolor de cabeza perpetuado por el consumo excesivo de medicación también es un escenario complejo que muchas veces pasamos por alto. Más de 15 días que se consumen analgésicos por mes, podría considerarse sobreuso”.
Impacto negativo en la vida diaria
Finalmente, el doctor Sosa, refiere que el impacto de la migraña en la vida cotidiana es enorme, aunque muchas veces subestimado.
“Una persona con migraña frecuente pierde días de trabajo o estudio. Disminuye considerablemente su productividad, limita sus actividades sociales o familiares. Incluso, puede acudir varias veces a internaciones o consultas por guardias”. Esto, sin mencionar la ansiedad o depresión que puede causar en forma secundaria.
“Me parece importante remarcar que es una enfermedad tratable, que no deberíamos asumir que por tener migrañas, deberíamos vivir con dolor. También recalcar que no todo dolor de cabeza es migraña. Existen algunas banderas rojas que deben motivar a buscar otras causas y si son necesarios completar estudios”, sentenció.

