Para los padres, presenciar las lágrimas de su hijo en el primer día de clases puede ser desgarrador. Por ello, realizar un periodo de adaptación bien diseñado e implementado, servirá para que el niño logre atravesar dicha fase de manera exitosa. Aquí, 10 tips que pueden ayudar a mucho.
Las clases inician oficialmente esta semana y, lo que muchas veces preocupa a los padres que tienen chicos más pequeños, es que los mismos, durante los primeros días tiendan a no querer abandonar la tranquilidad y la protección del hogar para quedar solos en aula, con sus compañeros.
¿Por qué lloran algunos niños?
Es importante saber que, algunos niños van a reaccionar mejor y otros van a reaccionar peor. Aunque hay algunos factores que hacen que un niño se sienta abrumado ante la separación, y tienen que ver con:
-La edad del niño. Cuanto más pequeño más probable es que experimente angustia ante la separación. La edad que va entre los 7-12 meses es especialmente difícil porque los niños experimentan a esa edad lo que conocemos como “angustia de separación”.
-El grado de introversión / extroversión. Por lo general los niños extrovertidos suelen percibir los entornos con otros niños como “ilusionantes”, mientras que los niños algo más introvertidos pueden percibir esos mismos entornos como abrumadores. Sin embargo ser introvertido no es una desventaja; los niños introvertidos son mejores observadores, más creativos y reflexivos.
-La capacidad para adaptarse a los cambios. Algunos niños experimentan más dificultades para adaptarse a los cambios, lo que puede ocurrir por sobreprotección o, simplemente, porque les cuesta más trabajo adaptarse a nuevos entornos.
-Lo apegado que esté el niño con los padres. En muchos casos los niños más apegados pueden experimentar más angustia los primeros días, aunque eso no quiere decir que los niños que no lloran no estén apegados, ni que estar más apegado sea una desventaja para la adaptación escolar.

Álvaro Bilbao, doctor en Psicología de la Salud y neuropsicólogo, uno de los más reconocidos de España, ofrece 10 tips para que como padres podamos ayudar a nuestros niños pequeños a lograr atravesar con éxito, esa etapa de angustia por el inicio de las clases, logrando una buena adaptación.
1. Mantener una actitud positiva
Los niños perciben más del lenguaje no verbal sobre todo cuando son pequeños. Cuando el niño está experimentando un mal momento, lo ideal será que pueda confiar en que serán capaces de superar la situación con todo nuestro apoyo y el de sus profesores.
2. Dominar la rutina
Tener una rutina bien establecida ayuda a los niños a sentirse más seguros y saber cómo van a funcionar las cosas. Los primeros días es difícil tener las rutinas establecidas, pero ayudará enormemente tener preparada la mochila, la merienda, salir a la hora o llegar pronto. Sí, llegar pronto (no una hora antes, pero sí 5 minutos antes).
3. Ayudarlo a conectar con el presente
En algunos casos el llanto es una muestra súbita de angustia, pero en otros, responde a un miedo anticipatorio. Por eso, a muchos niños les ayudará conectar con el presente y la manera más sencilla de lograrlo es evitar hablar de la escuela o lo que va a ocurrir y utilizar en presente continuo, es decir: “Estamos guardando la merienda en la mochila”, “Ahora estamos metiéndonos en el coche”.
4. Auxiliarse con un objeto personal
Muchos niños tienen un peluche o muñeco de trapo que llevan consigo o con el que comparten la cama. Si es el caso de tu hijo, puedes preguntarle la noche anterior si quiere llevárselo a la escuela para que le haga compañía.
5. Evitar mostrar ansiedad
Como padre o madre, tu calma es el mejor aliado para que el niño se sienta tranquilo, aunque no siempre es suficiente. De lo que no cabe duda es que verte a angustiado y cubierto de lágrimas, va a ser lo que más desazón le provoque, por lo que debes evitarlo a toda costa.
6. Evitar ofrecer recompensas
Puede resultar tentador decir al niño que si se calma o no llora le compraremos un juguetito, pero este tipo de “chantajes” son poco eficientes y sólo suelen hacer que el niño pierda confianza en su propia capacidad.
7. Evita a toda costa los enfados
Si algo puede hacer que la angustia del niño aumente, eso es ver a su papá o su mamá enfadado con él o con ella. En la mayoría de los casos, los padres que se enfadan con sus hijos no lo hacen porque crean que va a ser la solución, sino porque su propia angustia por ver al niño llorar y la frustración de no poder calmarlo hacen que se sientan desbordados.
8. Darle un beso antes de dejarlo
A veces puede resultar tentador irse sin despedirse mientras el niño no mira. A veces, incluso los maestros te pueden animar a marcharte bruscamente. Sin embargo, esta treta es muy poco recomendable porque sólo hará que el niño se sienta más desamparado o incluso desconfíe de ti.
9. Nunca asomarse por la ventana
Para los padres cuyo niño se quedó tranquilo, asomarse por la ventana puede servir para satisfacer su curiosidad. Sin embargo, para los padres cuyo niño se quedó llorando, asomarse por la ventana solo puede servir para acentuar la angustia. Es mejor no hacerlo.
10. Reforzarlo cuando vayamos a buscarlo
A medida que pasen los días, el niño se irá sintiendo cada vez un poco más tranquilo. Llorará un poquito menos, entrará en clase un poquito antes y los profes te dirán que se calmó antes que los días anteriores. Si es así no te olvides de reforzar al niño, diciéndole cosas como “Esta mañana has entrado al cole mucho más tranquila”. Poco a poco tu reconocimiento le servirá de apoyo para estar más calmado/a y en control de su miedo.
Fonte: Paraguay.com

