Bombas y pirotecnia: un impacto invisible pero profundo en personas con autismo

Cada fin de año, lo que para muchos es motivo de festejo, para otras personas representa una experiencia altamente angustiante.



En particular, las personas dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA) pueden verse seriamente afectadas por la pirotecnia sonora.

El autismo no es una enfermedad, sino una condición del neurodesarrollo que, entre otras características, suele implicar hipersensibilidad sensorial. Esto significa que estímulos como luces intensas, multitudes o ruidos fuertes pueden percibirse de manera amplificada, generando un nivel de estrés difícil de manejar.

“El ruido no se escucha, se sufre”

La psicóloga clínica María Fernanda Rojas, especialista en neurodesarrollo infantil, explica que las explosiones repentinas producen una reacción que va mucho más allá del susto momentáneo.

“En personas con autismo, el ruido de las bombas no se escucha simplemente, se sufre. Puede generar crisis de ansiedad, desregulación emocional, llanto inconsolable, conductas de huida, autolesiones o regresiones en conductas ya adquiridas. En algunos casos, el impacto se extiende durante varios días”, señala la profesional.

Rojas aclara que el problema no es solo la intensidad del sonido, sino también la imprevisibilidad. “No saber cuándo va a ocurrir la explosión incrementa la sensación de peligro y pérdida de control”.

Consecuencias emocionales y físicas

Entre las reacciones más frecuentes que se observan en niños, adolescentes y adultos con TEA durante episodios de pirotecnia sonora se encuentran:

• Taquicardia y respiración agitada

• Crisis de angustia o pánico

• Llanto persistente

• Aislamiento o conductas agresivas

• Dificultad para dormir

• Rechazo a salir de casa en fechas posteriores.

En algunos casos, estas experiencias dejan una huella emocional que puede afectar la rutina diaria, la escolaridad o la convivencia familiar.

Recomendaciones para familias y cuidadores

La especialista comparte algunas estrategias para reducir el impacto cuando no es posible evitar la exposición:

• Anticipar lo que va a ocurrir, explicando con palabras simples y apoyo visual.

• Crear un espacio seguro dentro del hogar, con puertas y ventanas cerradas.

• Utilizar auriculares con cancelación de ruido o protectores auditivos.

• Mantener rutinas calmantes (música suave, respiración guiada, objetos de apego).

• Evitar minimizar el malestar con frases como “no pasa nada” o “ya se va a terminar”.

“Validar lo que la persona siente es clave. Para ella, el malestar es real y profundo”, enfatiza Rojas.

Conciencia y empatía: un compromiso social

Cada vez más organizaciones, familias y profesionales impulsan campañas bajo el lema “pirotecnia cero” o “celebrar sin ruido”, promoviendo alternativas visuales y silenciosas que permitan festejar sin excluir ni dañar.

“La inclusión no se limita a rampas o accesos físicos. También implica pensar en el impacto de nuestras costumbres en quienes perciben el mundo de otra manera”, concluye la psicóloga.

Fonte: Paraguay.com