La selección paraguaya hizo historia al dejar fuera del Mundial a la poderosa Alemania. Y detrás del excelente trabajo táctico realizado por el profe Gustavo Alfaro, el plantel también realiza entrenamiento neurocognitivo o visual, que saca lo mejor de cada jugador.
Paraguay está en boca de todo el mundo, y todo, tras la hazaña alcanzada en los 16avos de final de la Copa del Mundo, eliminando a una de las selecciones favoritas, Alemania.
La fortaleza física de los jugadores paraguayos, que corrieron durante 120 minutos como si no existiera un ayer, llamó la atención tanto de colegas como de directores técnicos a nivel continental. Pero, un rasgo que tal vez no fue muy valorado, es la endereza mental que mostraron los nuestros.

Detrás de esa fuerza mental se encuentra un arduo trabajo realizado por el psicólogo deportivo de la selección, Iván Tcherkaski, profesional argentino contratado a pedido del profesor Gustavo Alfaro para el Mundial.
En varios entrenamientos en los Estados Unidos, se pudo ver a los futbolistas realizando “entrenamiento neurocognitivo o visual”, de la mano de Tcherkaski. Así, se podía apreciar a todo el plantel de jugadores caminando hacia distintas direcciones, con los brazos extendidos y clavando la vista en los dedos pulgares, pero intentando visualizar de forma periférica, la presencia de otros compañeros, balones o cualquier otro objeto cerca.
¿En qué consiste el entrenamiento neurocognitivo o visual?
El entrenamiento visual deportivo trabaja el sistema que el cerebro usa para, entre otras cosas, anticipar las jugadas dentro del campo de juego antes de que pasen. No se trata de un simple estiramiento, sino una técnica científica aplicada al deporte.

De esta manera, los futbolistas logran la capacidad de adelantarse a ciertos tipos de jugadas por encima de los rivales. La palabra “anticipo”, en esta explicación es primordial, pues no se trata de “adivinar” un movimiento, sino de adelantarse a ello.
Dicho entrenamiento se centra en tres tipos de trabajo:
-Entrenamiento visual y periférico: Al caminar mirando los dedos de su mano (a menudo manteniendo la mirada fija en otro punto), entrenan la capacidad de procesar información espacial. En un partido, esto les permite escanear el campo, ubicar compañeros y rivales sin tener que mover la cabeza constantemente.
-Integración sensorial (Propiocepción): El cerebro aprende a calcular dónde están las extremidades y el cuerpo en el espacio. Esto mejora el equilibrio y la reacción rápida, clave para eludir rivales, saltar a cabecear o patear al arco.
-Coordinación ojo-mano/ojo-pie: Ayuda a que el cerebro conecte más rápido lo que los ojos ven con el movimiento que el cuerpo debe ejecutar, acelerando la toma de decisiones en milisegundos.

Con ello se logra mejorar rasgos como la:
-Velocidad de procesamiento visual — lees la pelota, el rival, el espacio, milisegundos antes
-Coordinación ojo-mano/pie — lo que ves se convierte en acción precisa
-Visión periférica — captas lo que pasa “fuera del foco” sin girar la cabeza
-Enfoque dinámico — saltas de lejos a cerca sin perder nitidez
-Toma de decisión — porque el 80% de la información para decidir entra por los ojos
Este tipo de trabajo forma parte del llamado “entrenamiento invisible” y es utilizado por los futbolistas de élite para pensar y reaccionar mucho más rápido bajo alta presión.

