Radiación, cloro y calor: los principales enemigos de la salud ocular en verano

El verano es sinónimo de vacaciones, actividades al aire libre, playa, piscina y mayor exposición al sol. Sin embargo, así como se refuerzan los cuidados de la piel durante esta temporada, la salud visual muchas veces queda relegada, a pesar de estar expuesta a múltiples factores de riesgo.

La Dra. Mirtha Ramírez, oftalmóloga, advierte que el verano puede convertirse en una etapa crítica para los ojos si no se toman medidas preventivas adecuadas.

“La radiación solar, el calor intenso, el viento, el polvo, el cloro de las piscinas y el agua de ríos o playas pueden generar desde molestias leves hasta lesiones oculares más serias”, explica la especialista.

Radiación solar: un enemigo silencioso

Uno de los principales riesgos durante el verano es la exposición prolongada a los rayos ultravioleta (UV). Según la Dra. Ramírez, esta radiación puede afectar diferentes estructuras del ojo. “La córnea y la conjuntiva son las primeras en resentirse, pudiendo aparecer cuadros como la conjuntivitis actínica o la queratitis solar, que generan dolor, ardor, lagrimeo intenso y sensación de cuerpo extraño”, señala.

A largo plazo, la exposición repetida y sin protección puede acelerar la aparición de cataratas, favorecer lesiones en la retina e incluso aumentar el riesgo de degeneración macular. “El daño solar es acumulativo y muchas veces no se percibe en el momento”, remarca.

Lentes de sol: no todo lo oscuro protege

La especialista hace hincapié en la importancia de elegir correctamente los lentes de sol. “No se trata solo de que sean oscuros o estéticamente atractivos, sino de que cuenten con protección UV 100 % y estén certificados”, explica.

Los lentes sin filtro adecuado pueden resultar contraproducentes, ya que al oscurecer la visión dilatan la pupila y permiten que ingresen más rayos UV al interior del ojo. Además, recomienda:

• Optar por lentes envolventes para reducir la entrada lateral de luz.

• Usarlos incluso en días nublados, ya que la radiación UV sigue presente.

• Priorizar el uso en niños y adolescentes, cuyos ojos son más vulnerables.

Piscinas, playas y ríos: cuidados especiales

El verano también incrementa el contacto con el agua, lo que puede generar irritaciones o infecciones oculares. El cloro de las piscinas altera la película lagrimal y provoca sequedad, enrojecimiento y ardor. En ríos y playas, el riesgo aumenta por la presencia de bacterias, arena y otros contaminantes.

La Dra. Ramírez recomienda el uso de antiparras al nadar y evitar abrir los ojos bajo el agua sin protección. “También es fundamental no frotarse los ojos con las manos mojadas o sucias y evitar compartir toallas, pañuelos o maquillaje”, agrega.

Ante síntomas como secreciones, dolor, visión borrosa persistente o sensibilidad a la luz, la consulta médica debe ser inmediata. “La automedicación con gotas puede empeorar el cuadro y retrasar un diagnóstico correcto”, advierte.

Sequedad ocular y fatiga visual

Las altas temperaturas, el viento y el uso prolongado de aire acondicionado favorecen la aparición del síndrome de ojo seco, una afección frecuente en verano. Esta se manifiesta con picazón, ardor, sensación de arenilla, enrojecimiento y visión fluctuante.

Para prevenirlo, la oftalmóloga aconseja:

• Mantener una buena hidratación bebiendo suficiente agua.

• Parpadear con frecuencia, especialmente al usar pantallas.

• Evitar dirigir el aire acondicionado directamente al rostro.

• Utilizar lágrimas artificiales solo bajo indicación profesional.

Hábitos saludables que protegen la visión

Además de las medidas específicas, existen hábitos cotidianos que ayudan a preservar la salud ocular durante el verano:

• Evitar la exposición solar directa entre las 10:00 y las 16:00.

• Complementar los lentes de sol con gorras o sombreros.

• Mantener una alimentación equilibrada, rica en vitaminas A, C y E.

• Realizar controles oftalmológicos periódicos, incluso sin síntomas.

“El cuidado de los ojos no debe limitarse a cuando aparecen molestias. La prevención es clave para mantener una buena visión a lo largo de los años”, enfatiza la Dra. Ramírez.

Disfrutar el verano con responsabilidad

Finalmente, la especialista recuerda que el verano es una etapa para disfrutar, pero también una oportunidad para reforzar hábitos saludables. “Proteger los ojos es tan importante como proteger la piel. Con pequeñas acciones diarias podemos evitar daños que, en muchos casos, son irreversibles”, concluye.

Fonte: Paraguay.com